Qué pena no estar más cerca para quitarnos las ganas,
para saborear tu piel,
para abrazarte por detrás y que notes mis pechos clavándose en tu espalda.
Los pezones duros como nunca.
Qué pena no poder susurrarte al oído todo lo que me provocas,
lo excitada que estoy.
Qué pena que no puedas cogerme de la cintura y me abraces tan fuerte que se nos corte el aire.
Qué pena no poder compartir los gemidos que seguro nos provocariamos, el placer sublime que llenaría nuestros cuerpos y nuestra alma.
Qué pena no estar dentro de ti para sentir tu calor, tus ansias por hacerme desearte más y más...
Maldita distancia, que me separa de ti.
martes, 27 de junio de 2017
Pena
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario